lunes, 6 de diciembre de 2010

Alas para volar

Mientras leo la novela La Roldana, de Pilar de Arístegui, digiero un pasaje en el cual el padre de la imaginera hispalense le aconseja sabiamente que no deje que nadie le corte las alas para volar donde ella quiera. En la vida real, son muchas las personas, las gentes que nos encontramos con esa cruel afición y se pueden evitar de mil formas, ignorándolos, apartándolos de nuestro camino o enviándolos a lugares escatológicos como la mierda. Sin entrar en los motivos que los lleven a esto, pues requeriría una reflexión más profunda y exclusiva, quisiera decir que no sólo el ser humano corta las alas de quien quiere ser libre, puesto que el destino suele amputarlas de raíz, sin dar oportunidad de sublevación o rebelión o a que vuelvan a salir, pues es así y te jodes. Punto. No hay más. Patalear no sirve de nada, y quejarse, mucho menos. Tus sueños, aspiraciones o la misma vida se quedan enquistados mientras los ves pasar encadenado a una rutina tan detestable como incomprensible, de la cual es imposible salir. Me pregunto tantas veces el porqué de esto, de estas cornadas de ese toro llamado destino... No hay derecho a que suceda esto, a que los caprichosos dioses arrebaten el derecho a vivir de las personas, condenándolos a algo peor que la mismísima muerte, pues es una vida no vivida, postergada por esos designios tan crueles e inevitables. Me pregunto por qué no obtengo respuesta.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Campañas de vergüenza

Una vez terminado todo este jaleo de las elecciones en Cataluña, sólo puedo decir una cosa sobre la campaña electoral: Me da vergüenza que se mancille el nombre de la Democracia de esa forma. A base de insultos, descalificaciones y con discursos llenos de palabras y vacíos de contenidos, no han hablado de lo que el pueblo quiere. Usar el sexo, los desnudos y otros motivos parecidos para arrastrar al votante indeciso me resulta penoso a la vez que vergonzoso e incomprensible. ¿Cómo se puede apelar a la frivolidad de esa forma, con una cosa tan seria e importante como la política? No me extraña nada que cada vez voten menos personas. Con campañas tan absurdas como la vivida en Cataluña, no me extrañaría nada que la gente pase de ejercer su derecho constitucional. Aunque pensándolo bien, ¿no sería posible que los políticos provocasen la abstención, a base de manipular para que exista una desidia y un desinterés general a la hora de depositar la papeleta?
Como veo que me alejo del tema, retomo para exigir campañas de respeto, donde el insulto esté prohibido, y se invite a votar al partido propio, evitando decir que lo peor que pueden hacer es votar al rival. Debe existir un respeto por el contrario, pues el sentimiento demócrata es el respeto al diferente, y eso no se ha visto en Cataluña.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Leguaje no sexista, lenguaje discriminatorio

Cada vez estoy más convencido de la inutilidad de muchos técnicos y asesores que trabajan en los organismos oficiales. Gente que, contratados a dedo en la mayoría de los casos, nos tienen que decir cómo debemos hablar, pensar o entender la libertad, imponiendo una dictadura políticamente corresta. En lo que se refiere al lenguaje, ya me estoy cansando de diferenciar entre masculino y femenino cada vez que hablo en plural, y como la Lengua Española carece en estos casos de un género neutro y me niego a hablar de mis lectorarrobas (lector@s), a partir de ahora volveré a usar el plural que me ordena la RAE cuando deba hacerlo. Y francamente, me importa un bledo la corrección política. De hecho, quiero ser irreverente con tanta gilipollez absurda y demagoga, con tanta incultura. Estos técnicos del lengua, parecen no darse cuenta de la discriminación que existe cuando hablamos de parados y paradas, actores y actrices o miembros y miembras. No son conscientes de la brecha social que eso supone, y cómo destruye la igualdad ante el reinado de la vaginocracia y el mandato del hembrismo más radical e intolerante. Decir que la palabra futbolista es discriminatorio, no sólo demuestra el nivel de conocimiento de quien lo propuso, sino que es un grave error, pues es un vocablo que sirve pata definir a un profesional, sea del género que sea.
Ante este asesinato y adoctrinamiento del lenguaje por parte de la clase política y sus inútiles asesores, sólo llamo a la cordura, al sentido común, pues no debemos permitir tanta tontería absurda, pagada con el dinero de todos los contribuyentes, que podría y debería ser usado de otra forma más productiva.