viernes, 12 de septiembre de 2008

Competición de sentimientos

Uno de los grandes errores del ser humano es establecer una competición por ver quién quiere más a los seres queridos. Muchas son las veces que se reprocha a otras personas que no se quiere lo suficiente, o que la inmensidad del amor o cariño entregado es insuficiente por parte de las otras personas. No es así. Cada cual es capaz de dar su cariño o amor de una forma muy diferente. La forma de amar y querer es tan subjetiva como la creencia en Dios o en las religiones. Es imposible que dos personas sean capaces de creer o mostrar sus sentimientos de idéntica forma, y mucho menos que quieran más o menos a sus seres queridos. Cada cual siente de una forma, y no es una competición olímpica por el cariño entregado. No se debe hacer sentir culpable ni comparar los sentimientos entregados. En esta sociedad competitiva, individualista, todo es una carrera por ocupar el primer puesto, y por eso deberíamos recordar que el amor es un acto altruista, generoso e incondicional, que nada tiene que ver con la necesidad. No es justo que se enseñen mil materias superficiales, y que todavía no se enseñe a amar ni a saber la importancia de la autoestima. A nadie le interesa que la sociedad sepa su valía, pues así siempre sentirán insatisfacción al ver su reflejo en la galería que exige lo inalcanzable y lo material. Sé que es bueno competir algunas veces, pero hacerlo por demostrar sentimientos sólo demuestra egoísmo.

2 comentarios:

  1. Amén, hermano. La de cosas que hacemos para satisfacer nuestro ego...

    ResponderEliminar
  2. Y todo por lucirnos delante del escaparate de la galería...

    ResponderEliminar

Tu opinión es importante