miércoles, 7 de julio de 2010
Jubilación a los 70
Mientras la Selección Española llega a semifinales en los mundiales de fútbol, la Unión Europea propone aumentar la edad de jubilación a los 70 años, alegando la baja natalidad y que peligra el Fondo de Pensiones. Una noticia de gran importancia eclipsada por la cortina del fútbol, lo único que parece interesar en España, puesto que ha sido tocada en medio de un maremágnum de actualidad trivial, liviana y absurda. Ningún comentarista ha hecho declaraciones al respeto y la prensa parece haber obviado esta nueva puñalada a los derechos de los trabajadores, los siempre afectados por la incompetencia de gobernantes, políticos y poderosos. Como si no fuese suficiente con esa barbaridad de aumentar la jornada laboral hasta las 65 horas semanales, ahora pretenden retrasar la edad de jubilación a los 70. De nada ha servido la lucha de años, los muertos en el camino y la conquista de los derechos más básicos. Abandonados por un sindicalismo corrupto que fomenta la precariedad laboral cuando contrata a sus empleados a través de ETT's, veo esta batalla perdida, ya que nadie se ha enterado de ello, y pongo en duda que la noticia trascienda más allá de este blog, porque la gente tiene otras cosas en las qué pensar, distraída por los medios de comunicación, que dan prioridad a 22 millonarios que corren detrás de un balón, y no al salvaje atentado que clase trabajadora sufre en nombre de una crisis provocada por la codicia de unos cuantos, que no han tenido tantos beneficios como en otros años, lo cual no significa que hayan perdido dinero.
Relevos generacionales
Cuando el otro día llegué a la tienda donde compro Warhammer, supe que una etapa de mi vida había pasado página, y que debía escribir una nueva en el apasionante mundo del modelismo. Acostumbrado a entrar allí no sólo a comprar miniaturas y charlar con los dependientes de consejos de pintura o de otros menesteres, o esperar a algún amigo para ir a tomar café, echar una partida o sencillamente vernos. Eran tiempos en los que los blísteres, cajas o pedidos a Venta Directa eran una excusa para reunirnos en torno a una afición que forjó grandes amigos, pues no sólo compartimos momentos de risas y frikadas. Hoy la cosa ha cambiado. Nadie queda de aquellos amigos que nos vendían nuestro hobby, que nos aconsejaban y nos obligaban a pintar, o de lo contrario no adquiriríamos nuevos productos. Hoy, las nuevas generaciones de aficionados a Warhammer han dejado de ser frikis aficionados para pasar a convertirse o transformarse en niños de papá que juegan porque están de moda y pueden permitirse comprar toda una compañía de Marines Espaciales, aunque nunca terminen de montar más de dos escuadras. Me apena no haber presentado mi Orko Marikita en el concurso de pintura, tradición de antaño, que no sé si recuperaré, pues he dejado de sentirme integrado en un sitio que antaño significó tanto para mí y que tan buenos momentos me regaló....
lunes, 5 de julio de 2010
Autocensura
He autocensurado el relato correspondiente al sábado literario. Su extremada dureza al tratarse de un vómito del alma ha hecho que temiese por mi propia seguridad. Es la primera, y espero que única vez que me impongo censura en la opinión, pues ya sabes, querido lector, querida lectora, mi ausencia de pelos en la lengua a la hora de abordar según qué temas. El relato en cuestión, cuyo título era ¿Soy español?, comenzaba emulando al gran Pepe Rubianes diciendo que a mí la España que apoya a la Roja me suda la polla por delante y por detrás, ya que pretendía hablar de los patrioteros que me tachan de antiespañol porque el fútbol me produce arcadas y da asco. Cansado de esos patrioterismos hipócritas, alejados del patriotismo, que unen para ver a unos analfabetos mediocres pegar patadas a un balón y no para sacar a España de la ruina, manifestarse contra el Gobierno, la corrupción de los sindicatos o la destrucción masiva de desempleo, preguntaba en voz alta por el destino de las banderas rojigualdas si la Selección perdía. Y también hablaba de España, esa palabra tabú, sustituida por el Territorio Nacional, El Estado, o la Piel de Toro. Una palabra de nuevo en boca por el maldito fútbol, que regresaría al olvido, o lo qué es peor, a la mierda una vez finalizados los Mundiales. Me negaba, y aún me niego a apoyar a ningún Combinado Hipócrita porque yo me siento español siempre, y no sólo 15 días cada dos años, mientras el balompié es lo único que importa.
domingo, 4 de julio de 2010
sábado, 3 de julio de 2010
Funerales, tabernas y respeto
Han transcurrido apenas dos días desde que me vi obligado a asistir a un funeral en representación de mi familia. Pese a que a primera vista esto sería algo que corresponde al ámbito de mi vida privada y no debería ser destacado, me veo obligado a escribir sobre ello por el vergonzoso e ignominioso espectáculo al que me vi obligado a asistir. Repleta la Iglesia donde se despedía al difunto, el sonido del silencio había quedado eclipsado por un oprobioso barullo digno de una vulgar taberna, con conversaciones tan baladíes como superficiales que discurrían entre los caracoles del invierno, la Selección Española, los Mundiales o suputamadre(sic). Lejos de ser un lugar donde se presentan exequias al finado, a la gente le importaba poco o nada que el Templo fuese un lugar de oración y recogimiento donde se le daba el último adiós a alguien. Llamaba la atención que no fuese juventud la muchedumbre organizadora del barullo, que cual gallinas cacareaban unas carcajadas que contrastaban con la pena de los familiares y su profundo e inmenso dolor, sino personas de mediana edad, que sobrepasaban los 50 años. Público que ignoraba a un párroco que pedía silencio. En aquel momento era incapaz de entenderlo, y hoy sigo igual, más aún si cabe el momento en el cual esta turba osa criticar a la juventud, valga la redundancia por su falta de respeto. He de reconocer que si no me retiré de aquel entierro era porque representaba a mi familia, ya que de haber sido algo personal, no sólo hubiese partido, sino que hubiese gritado con todas mis fuerzas: ¡SILENCIO, POR FAVOR, QUE ESTAMOS EN LA IGLESIA!
jueves, 1 de julio de 2010
Generando beneficios
Un par de horas antes del partido que enfrentó a la Selección Española con la Portuguesa, mantenía una conversación con una amiga a la cual explicaba que no me da la gana de apoyar a Combinado Nacional porque no era mi prioridad en la vida mostrar mi respaldo a unos pijos puteros, golfos y analfabetos que ganaban un inmerecido millonario mientras corrían detrás de un balón. Ella me replicó que estaba equivocado, porque ese salario era el resultado de unos pingües beneficios dados por la venta de camisetas y otros menesteres. Aquello me hizo reflexionar y preguntar si oncólogos, pediatras o médicos de otras especialidades, así como otras profesiones como la enseñanza o función pública deben pagar por prestar sus servicios, ya que las empresas que les contratan no producen beneficios, sino todo lo contrario. Un planteamiento tan escandaloso como ridículo. No obstante, nadie se parará a meditar esta descompensación económica. Y es que, a mi entender, los futbolistas son parásitos que no aportan nada productivo a la sociedad, por muy decadente que ésta sea. Roza el escarnio y sobrepasa la ignominia que se destinen inmensas fortunas a la nómina de un pelotero y se trate de ahorrar en investigación contra el cáncer, el alzheimer, sida o cualquier otra enfermedad, mientras la gente lo permite, mira a otro lado y es incapaz de reaccionar porque no lo desea.
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